CUENTOS INFANTILES


Todos los cuentos infantiles de la página son creados por mí. El público al que van dirigidos son a los niños y niñas de Educación Infantil, es decir, a niños/as en edades comprendidas entre los 0 y 6 años (aunque también se pondría alargar hasta los 8-9 años adaptando el cuento en función de las características de los lectores).              

Además, hay numerosos libros dedicados a niños y niñas exclusivamente de 0 a 3 años, con la intención de que aprendan el vocabulario de una manera lúdica, didáctica y muy divertida.                                      

Los cuentos abordan diferentes temáticas que no se suelen reflejar en los cuentos; son bastante críticos pero a la vez divertidos para los niños y niñas.

¡Espero que os gusten, y no dudéis en dejar vuestra opinión!


El granjero desiderio

El granjero Desiderio se levanta todas las mañanas con el canto de su gallo Kiko.

Para almolzar, se prepara un vaso de leche y un trocito de queso que le gustaba mucho.

Desiderio tenía un tractor azul, así que se subía en el y se iba a coger el pienso y la paja para darle de comer a todos los animales que tenía.

Cuando tenía la comida, iba dándosela a los animalitos:

Buenos días señoras cabras, aquí les dejo toda su paja.

Buenos días señores perros, aquí les dejo todo su pienso.

Buenos días señores gatos, aquí les dejo todo su pienso.

Buenos días señoras gallinas, aquí les dejo todo su pan.

 

Las cabras, cerdos, perros, gatos y gallinas le dieron las gracias al granjero Desiderio y cogió de nuevo el tractor y fue al huerto.

Desiderio tenía una gran huerta donde cultivaba tomates, lechugas, puerros, zanahorias y muchas verduras más. Así que cogía agua de su pozo y las regaba y cuidaba con mucho cariño para que estuvieran muy ricas y crecieran mucho.

Cuando terminaba de cuidar a los animales y la huerta, el granjero Desiderio cogía su sombrero y la guitarra y se ponía a cantar con sus animales:

En la granja de Desiderio iaiaiaó,

El gallo dice Kikiriki

y

las gallinas Cororocó.

En la granja de Desiderio iaiaiaó,

Las cabras dicen vavava,

los perros nos saludan

y los gatos dicen miau.

 

 

FIN

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¡UY, LA PELOTA!

Jorge, Elba y Alex son tres amigos que siempre juegan juntos.

Todos los días, Jorge va a buscar a sus amigos para ir al parque. Al llegar, cogen la pelota y empiezan a jugar al fútbol corriendo tan rápido que parecen cohetes.

Un día, mientras estaban jugando, la pelota se les cayó a la carretera, y Alex dijo:

-No podemos ir a por la pelota, hay coches, es peligroso.

-¿Y qué hacemos?, preguntó muy preocupada Elba.

De repente a Jorge se le ocurrió una idea:

-Pediremos ayuda a nuestros papás.

Jorge y sus dos amigos, fueron a junto de sus papás y les contaron que su pelota se les había caído a la carretera. Los papás se levantaron y fueron a coger la pelota.

-¡Tomad chicos, aquí la tenéis!, dijeron los papás.

-Muchas gracias, contestaron felices los niños.

Jorge, Alex y Elba volvieron a jugar con su pelota y decidieron crean un circuito para que la pelota nunca más se escapase. Entonces fueron a casa de Elba y dibujaron unas barreras gigantes en cartulinas de colores, las recortaron y las pegaron alrededor de la zona donde siempre jugaban.

A Elba, Alex y Jorge nunca más se les volvió a escapar la pelota y cuando se iban dejaban las vallas para que todos los niños y niñas del parque pudieran jugar sin miedo a que se les escapase su pelota.

 

 

FIN

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La CASA DEL BOSQUE

Érase una vez, tres amigos llamados Cristina, Laura y Roberto que eran muy traviesos.

Un día de verano, estaban paseando por su pueblo y llegaron a un bosque.

-¿Entramos?- preguntó Roberto, el más mayor del grupo.

-¡SI!- contestaron Laura y Cristina.

El bosque tenía árboles gigantes y vivían muchos animales.

De camino, vieron como todo el suelo estaba lleno de barro y fueron poco a poco atravesándolo con cuidado.

Cuando lo atravesaron siguieron andando pero se encontraron con mucha hierba y la tuvieron que ir apartando para poder salir del bosque.

Cuando ya veían el final, se les ocurrió una gran idea:

-Chicos, tengo una idea, ¿construimos una cabaña y será nuestra casa secreta?- dijo Laura, la más creativa del grupo.

-Vale, vamos a buscar madera y herramientas- dijo Cristina, la más manitas del grupo.

Todos los niños empezaron a buscar madera por el bosque y fueron a sus casas a por sus herramientas.

Poco a poco la fueron construyendo y decorándola con sus juguetes y muñecos favoritos.

La casa estaba lista solo faltaba un nombre y la llamaron:

¡LA CASA DEL BOSQUE!

 

Para inaugurarla hicieron una gran fiesta con globos, gominolas y un pastel gigante que hicieron ellos mismos con ayuda de sus mamás y papás

Desde ese día decidieron que se iban a reunir siempre allí para hacer los deberes así se pondrían ayudar y jugar los tres juntos.

 

 

FIN

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¡Osito va al cole!

Había una vez una familia de osos.

Un día, papá y mamá oso le dijeron a su hijo Osito:

-Osito, ¡Mañana vas a ir al colegio! Y Osito respondió:

-¿Qué es el colegio?

Los papás de Osito le dijeron que el colegio es un lugar donde se aprendían muchas cosas divertidas y que podía hacer muchos amigos.

Osito contento, se lavó los dientes y se fue para la cama.

A la mañana siguiente, Osito nada más despertarse, abrió el armario y cogió su traje más elegante. Luego, fue a la mesa donde hacía sus dibujos; vio una libreta y un bolígrafo los cogió rapidamente y fue a la cocina donde estaban sus papás y les dijo:

-Mamá, papá, ya estoy listo para ir al colegio.

Los papás llevaron a Osito al colegio. De camino, Osito iba preguntando a sus papás:

-¿Cuánto falta?, ¿De que color es el cole?, ¿Cuántos niños hay?, ¿Cómo se llamará mi profe?

-Ten paciencia Osito que ya estamos llegando -dijo mamá oso. Al llegar al colegio, Osito se puso muy contento, el colegio era

muy bonito y muy grande, tenía dos toboganes, una piscina de bolas, una pista para jugar y había muchos niños y niñas. Osito y sus papás entraron en el colegio y se encontraron a una chica que les dijo:

-¡Tú debes de ser Osito!, soy tu profesora María.

-Sí, ¡soy yo!- contestó muy alegre Osito.

-Ven que te llevo para tu clase, ya verás que bien lo vamos a pasar y cuantos amigos vas a hacer-dijo la profesora María. Osito se despidió de sus papás y fue con su profesora María a su nueva clase. Osito vio una puerta roja, y preguntó:

-¿Esta mi clase? -Sí, ¿entramos?- le preguntó la profesora María.

-SI- le contestó Osito nervioso.

Al abrir la puerta, se encontró con muchos niños y niñas, había dibujos en todas las paredes, y muchos juguetes. Osito hizo muchos amigos y jugó con todos.

Cuando acabó el día, los papás de Osito fueron a buscarlo y le preguntaron:

-¿Te gusta el colegio Osito?

-Sí, quiero volver siempre -contestó Osito.

 

                                               FIN

 

Explicación del cuento:

Cuento destinado para niños/as con la intención de que el periodo de adaptación se les haga más ameno y divertido.

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¡Juana se viste!

 

Juana tiene una gran misión y es que, ¡tiene que vestirse sola!

 

¿Ayudamos a Juana a vestirse?

 

Para empezar se pone el pantalón azul  que tanto le gusta, primero mete la pierna derecha con cuidado, y luego la izquierda.

¡Y los pantalones ya están puestos en sus piernas!

Después coge su camiseta a rayas rosas y blancas, y mete una mano derecha por la manga de la camiseta y la mano izquierda por la otra manga de la camiseta.

¡Y la camiseta ya está puesta!

¡Juana ya casi está lista!

Le faltan sus calcetines de color verde; primero se pone uno en el pie derecho y luego otro en el pie izquierdo.

¡Y los calcetines están puestos en sus pies!

Por último, se tiene que calzar sus zapatos de color naranja.

Entonces coge el zapato del pie izquierdo y se lo calza en el pie izquierdo, y luego coge el zapato del pie derecho y se lo calza en el pie derecho.

Y, ¡Juana ya está vestida y lista para ir al parque!

 

FIN

 

Explicación del cuento:

Cuento destinado para niños de 0 a 3 años, con la intención de que aprendan a vestirse con las diferentes prendas de ropa que hay, además de los colores y de la lateralidad.

 

¿Cómo contar el cuento?

Para contar este cuento, podríamos tener los diferentes objetos para que puedan desarrollar su percepción táctil, además de ir entrenando su motricidad fina al manipular dichos objetos.

 

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¡ay, carmen!

Carmen es una niña de 5 años, simpática y divertida, pero nunca para quieta.

Cuando estaba jugando con su vecina Amanda, tuvieron la idea de hacer una carrera de triciclos. Así que se prepararon, y salieron a toda velocidad por el circuito que habían diseñado a lo largo de todo el jardín.

En la última curva, Carmen se cayó y se hizo mucho daño en una pierna. 

Los papás de Carmen, la llevaron al hospital y la sentaron en una silla que tenía unas ruedas gigantes. Mientras que Carmen esperaba a que la atendiesen, se divertía andando en la silla de ruedas, aparcándola entre dos sillas, o andando hacia delante y hacia detrás. De repente se escuchó en la sala: "Carmen Rodríguez pase a sala 3 de pediatría".

Carmen y sus papás entraron y vieron a un médico con una sonrisa y una piruleta que se la dio a Carmen.

El médico le preguntó que le había pasado. Carmen le contó que se cayó mientras jugaba con el triciclo y que le dolía mucho la pierna. 

Entonces el médico le miró la pierna,  y vio que tenía una herida, se la curó  y le dijo a los papás de Carmen y a ella:

-Hoy te quedarás aquí, pero mañana ya podrás volver a casa, pero no te preocupes que tenemos muchos juguetes para que te diviertas.

Los papás de Carmen lo entendieron y Carmen preguntó si podía ir a jugar.

El médico les dijo a donde tenían que ir y cuando se acomodaron, dejaron que Carmen fuera a la sala de juegos en la silla de ruedas acompañada de su mamá.

Había muchos juguetes, desde muñecos hasta pizarras para pintar. Carmen hizo dos amigos que llevaban dos días en el hospital.

Al día siguiente, la herida que tenía Carmen había mejorado mucho, y la dejaron irse. Pero Carmen no se podía ir sin ir a despedirse de sus amigos, entonces volvió a la sala de juegos y se despidió de ellos y les dijo:

- Cuando os curéis, os invitó a jugar a mi casa.

A la semana siguiente, Carmen ya había mejorado mucho, ya no necesitaba la silla de ruedas. De repente, sonó el timbre de la puerta, Carmen fue abrir y ¡QUE SORPRESA! Estaban sus dos amigos que había hecho en el hospital.

La mamá de Carmen preparó una merienda, y se divirtieron toda la tarde jugando a las muñecas y a los coches.

 

FIN

 

 

 

 

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Colección cUENTOS DE Lola:              ¿Cómo estás Lola?

 Lola está muy contenta porque va a ir al parque con su abuelo Fernando.

Lola y su abuelo se pusieron el abrigo y fueron de la mano al parque.

De camino, Lola vio un perro y empezó a tener miedo porque el perro ladraba mucho, pero vio que no hacía nada, lo acarició y siguieron andando.

Al llegar al parque, Lola empezó a jugar bajando por el tobogán, montando en los columpios y jugó un interesantísimo partido de fútbol con sus amigas y amigos. Mientras jugaban, su amigo Nacho se cayó con el balón y se hizo daño en una pierna.

Lola empezó a sentirse muy triste porque su amigo estaba llorando. 

Cuando Nacho se curó, volvieron a jugar y Lola se sintió más tranquila al ver que todo estaba bien.

Fue un día fantástico y volvió a casa con su abuelito Fernando pero no antes sin pasar a comprar unas "chuches".

 

                                                 FIN

 

Explicación del cuento:

Cuento infantil dedicado a niños y niñas de entre 0 y 3 años para trabajar las emociones.

 

 

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Colección cuentos de Lola:           ¡Lola va al zoo!

Lola se va al zoo con su papá Pablo, su mamá Laura y su hermanita Ana.

Lola fue primero al estanque a ver los patos, había muchos y de muchos colores.

Después fueron a ver los elefantes, ¡ERAN ENORMES! y tenían una trompa muy larga. 

Cuando llegaron donde están las jirafas, tuvieron que levantar la cabeza para poder verles la cara porque tenían un cuello muy largo.

Ya se tenían que ir pero no podían irse sin ver a los tigres y Ana dijo:

-¡Tenemos que ir por favor Mamá y Papá!

-Está bien, vamos, dijeron los papás de Ana y Lola.

Eran muy bonitos, marrones y con rayas negros, pero, ¡tenían unos dientes muy grandes y afilados! y nos dio un poco de miedo.

Fue un día muy divertido. Lola, sus papás y su hermanita Ana volvieron felices en el coche cantando:

"Un elefante se balanceaba sobre la tela de una araña, como veía que no se caía fueron a llamar a otro elefante".

 

 FIN

 

Explicación del cuento:

Cuento infantil dedicado a niños  y niñas de 0 a 3 años, con la intención de conocer los diferentes animales de un zoo. Además se pueden trabajar las emociones, y la exageración.

 

 

 

 

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Colección cuentos de Lola:    ¿Dónde tiene el lunar Lola?

Lola se levantó por la mañana, fue al baño y se vio una manchita en la cara. Entonces cuando fue a desayunar a la cocina, le dijo a su mamá:

-¡Mamá tengo un lunar!

-¿En donde Lola?

-¿En el brazo derecho?

-No mamá.

-¿En el brazo izquierdo?

-No mamá.

-¿En las piernas?

-No mamá.

-¿En la barriga?

No mamá, ahí no está.

-¡AH! ¿En la espalda?

-Tampoco lo tengo ahí mamá.

-Ya sé, !está en tu cara!

-!Sí! Debajo del pelo, debajo de la frente, debajo de mis dos orejas, debajo de mis dos ojos, debajo de mi nariz y debajo de mi boca.

FIN

Explicación del cuento:

Cuento infantil dedicado para niños y niñas de 0 a 3 años, con la intención de conocer el vocabulario, en este caso, las partes del cuerpo.

 

Para contar el cuento

Ayudaros de una foto de un cuerpo entero, y podéis ir señalando cada parte a la vez que la nombráis.

 

 

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Colección cuentos de Lola:    ¿Dónde está Lola?

¡Hola! Estoy buscando a Lola pero no sé donde está.

¿Me ayudas a buscar a Lola?

¡Lola puede estar en la entrada de casa!

Pero no está...

¡Lola puede estar en el baño!

Pero no está.

¡Lola puede estar en la cocina!

Pero no está.

¿Dónde estará Lola?

¡A lo mejor Lola está en el salón!

Pero no está.

¡Lola puede estar en su habitación!

Pero no está!

No encuentro a Lola...

¡Ahh, ya sé donde está Lola!

¡Lola está en el jardín!

FIN

 

Explicación del cuento:

Cuento infantil dedicado a niños y niñas de 0 a 3 años, con el objetivo de trabajar el vocabulario de forma dinámica, didáctica y divertida.

 

¿Cómo contar el cuento?

Para aquellos/as que queráis contar este cuento, para extraer su intencionalidad, os podéis ayudar de imágenes de las diferentes partes de la casa que se van diciendo en el cuento.

En breves, lo subiré con las diferentes ilustraciones para que lo podáis utilizar.

 

 

 

 

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Un paseo por el bosque

Había una vez una niña llamada Teresa que siempre iba a casa de su abuela Ángelita a llevarle un trozo de queso fresco, leche y mantas para el frío. 

Teresa tenía que atravesar un bosque grande y oscuro, lleno de árboles gigantes y ruidos extraños para llegar a casa de su abuelita. 

Pero Teresa era una niña muy valiente, así que cogía su mochila con la comida y las mantas, y se metía sin miedo en el bosque. 

Cuando estaba en el bosque tocaba superar la primera prueba, pasar un gran río lleno de piedras, y cantaba esta canción para no caerse:

 Pichín, pichán, pichón , mucho cuidado por donde pisas,

pichín, pichán, pichón, o te cairás de un resbalón.

 Y... ¡Prueba superada! 

 

Teresa siguió su camino, y se encontró a ¡un gran lobo feroz!

-Hola niña, ¿ Qué haces por este bosque tan peligroso?

-Hola señor lobo, voy a casa de mi abuelita a llevarle comida y mantas que está enfermita, le dijo Teresa al lobo.

-¿Y sabes llegar a casa de tu abuela?, preguntó el lobo.

- Si señor lobo, voy todos los días, le contestó Teresa.

-¿Quieres que te acompañe?, le pregunto el lobo.

- No hace falta señor lobo, sé ir sola, le dijo Teresa y siguió su camino.

Cuando estaba llegando a casa de su abuela, se encontró a un tigre, un tigre grande y veloz, con unos dientes afilados y brillantes.

-Hola niña, ¿Qué haces por mi casa?, le preguntó el tigre.

- Voy a casa de mi abuelita que está enferma, le contestó Teresa al lobo.

- ¿Y qué llevas en la mochila?, le preguntó el tigre.

- Comida y mantas señor tigre, le respondió Teresa.

El tigre como no había comido, le preguntó si le podía dar un poco de su comida, pero Teresa le dijo que era para su abuelita.

El tigre triste, dejó que Teresa se fuera.

Cuando Teresa llegó a casa de abuelita, le contó todo lo que le había pasado con el lobo y con el tigre, y la abuela le dijo:

-No todos los lobos son malos, ni todos los tigres, Teresa.

-Ya lo sé abuelita por eso tengo que irme que tengo algo que hacer, dijo Teresa y se fue corriendo.

Teresa llegó a su casa, cogió comida que había en la mesa y se fue al bosque otra vez. Buscó al lobo pero no lo encontró y fue a buscar al tigre, pero tampoco lo encontró.

Teresa estaba muy muy triste y se fue para casa llorando por no haber encontrado a sus amigos, pero de pronto escuchó un ruido, se dio la vuelta y estaba ¡ EL LOBO FEROZ! 

-Hola señor lobo, te estuve buscando, quería darte este trocito de queso, le dijo Teresa al lobo feroz.

-¡Muchas gracias niña! dijo feliz el lobo.

- ¿Puedo pedirte una cosa señor lobo?, dijo Teresa.

- Dime, le contestó el lobo atento a Teresa.

- Quería darle otro trocito de queso al tigre, ¿ Sabes donde está?

- Claro que sí, el tigre Félix siempre está al lado del puente, ven que te acompaño.

Teresa y el lobo fueron  juntos a ver al tigre Félix.

Al llegar, allí estaba y Teresa se acercó y le dijo:

-Esto es para tí.

-¡Muchas gracias niña! tenía mucha mucha hambre.

Teresa se fue para su casa, y todos los días cuando pasaba por el bosque llevaba tres trozos de queso, uno para su abuelita, otro para el lobo feroz y otro para el tigre que se convirtieron en sus mejores amigos.

 

                                                  FIN

Moraleja del cuento:

No juzgues a nadie nunca sin conocerle, puede que estés equivocado/a.

Además, no hagas caso a casi todos los cuentos que ponen al lobo feroz como un animal malo y al que le tenemos que tener miedo, ya que no siempre tiene porqué ser así.

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¡Un día especial!

Tomás se levantó como otra mañana cualquiera, desayunaba para coger fuerzas y poder ir en su bici roja al cole.

Por el camino, Tomás cantaba:

 

…Traralí, traralá, Tomás al cole va,

Traralí, traralá, al cole entro ya…

 

Cuando llegó al cole, dejó la bici en el pasillo, colgó su abrigo en el

perchero, y entró en clase.

Al llegar la profesora dijo que en una hora iban a recibir una visita especial, y preguntó:

 

- ¿Sabéis quien puede ser?

 

Los niños empezaron a pensar nerviosos quien sería.

No sabían en quién pensar... podía ser Papa Noel, el Ratoncito Pérez, quizá los Reyes Magos de Oriente... 

Las ganas por descubrir quien era esa visita inesperada hizo que los niños propusiesen un plan para averiguarlo.

- Vamos todos juntos a la puerta y así averiguaremos quien es cuando entre.

Los niños se pusieron en la puerta a esperar, cuando de repente apareció la directora con las manos escondidas.

- ¿Hola chicos, que hacéis en la puerta?

- La profe nos dijo que iba a venir una visita y queremos saber quien es, dijeron todos juntos.

- Ah, ¿Sabéis que la vuestra sorpresa la tengo yo? Venir conmigo.

Los niños siguieron a la directora que los llevo hasta un despacho, cogió una bola de cristal muy grande en la que había una...¡TORTUGA!

- Tomad, es vuestro regalo, a partir de ahora tenéis que cuidarla y protegerla.

Los niños se pusieron tan contentos que de camino a su clase iban pensando el nombre de su nueva amiga:

-¡Yo quiero que se llame Rayo!

-¡Yo Laura como yo!

-¡Yo Azucena!

Al final se pusieron de acuerdo entre todos y decidieron que la tortuga se llamaría: ¡AZULITA!

 

 

 

                                     FIN

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Tomás, ás, ás

Había una vez un niño llamado Tomás al que le gustaba que le llamasen Tomás, ás, ás.

Todas las mañanas cogía su bici roja para hacer la compra de sus abuelos.

Tomás salió de casa y se fue a la panadería.

Al llegar, el panadero le dijo:

- Buenos días Tomás, ás, ás, ¿Quieres pan?

- Sí señor panadero, contestaba Tomás.

Tomás siguió su camino y fue a la pescadería:

- Buenos días Tomás, ás, ás, ¿Quieres pescado?

- Sí señora pescadera, le contestó Tomás.

Tomás volvió a coger su bici, y fue a la frutería:

-Buenos días Tomás, ás, ás ¿Quieres fruta?

- Sí señor frutero, le respondió Tomás.

Por último, fue al zapatero a recoger los zapatos que había dejado su abuelito:

-Hola señor zapatero, venía a recoger los zapatos de mi abuelo Antonio, dijo Tomás.

- Buenos días Tomás, ás, ás, Ahora mismo voy a por ellos. 

Cuando Tomás recogió los zapatos de su abuelito Antonio, compró  el pan, el pescado y la fruta se dirigió a casa de sus abuelos.

Al llegar, se lo dio a su abuelita y le dijo a Tomás:

- Muchas gracias Tomás, ás, ás.

- De nada, abuelita.  

De repente a Tomás se le ocurrió una pregunta y le dijo a su abuela:

- ¿Puedo hacerte una pregunta abuelita?

-Claro que sí cariño, le respondió su abuela muy intrigada. 

- ¿Cómo se me ocurrió el nombre de “Tomás, ás, ás”?, le preguntó el niño.

La abuela sonrió y le contestó:

- ¡Sabía que no te acordabas!

Tomás nervioso le dijo:

- Abuelita, abuelita cuéntamelo por favor.

- Cuando tenías 4 años, cogías tu bici roja y la pintaste con unas rayas negras, y decías que eras tan rápido como un rayo, tan veloz como un tigre y que podías volar como si fueras un pájaro, desde ese día nos dijiste que no te llamabas Tomás, sino Tomás, ás, ás y quisimos llamarte como tú querías.

Tomás emocionado le dijo:

- ¡Qué bien! Muchas gracias abuelita.   

                                                   FIN

 

EXPLICACIÓN DEL CUENTO:

Este libro reivindica los derechos, necesidades e intereses de los niños/as, que pocas personas le dan la importancia que este tema requiere. 

Por ello, quería reflejar la historia de un niño que quiso modificar su nombre y que fue apoyado por todo su entorno.

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